25 junio 2019

Tus células como nunca las has visto

Asomarse al interior de una célula ha sido una de las partes integrales de la biología desde el siglo XVII, cuando las células fueron descubiertas bajo un microscopio. Sin embargo, a pesar de los avances en la microscopía de luz y de electrones, los científicos que quieren investigar dónde se ubican ciertas moléculas dentro de una célula —y, con ello, cómo las células neuronales, inmunitarias o tumorales son distintas entre sí— solamente pueden ver hasta cierto punto.


Ahora, los científicos han encontrado una nueva manera de captar qué está sucediendo dentro de una célula. El enfoque, la microscopía del ADN (ácido desoxirribonucleico), usa reacciones químicas sencillas para poder hacer una suerte de mapa del interior de la célula, con el cual los contenidos queden destacados para indicar exactamente dónde se encuentra cada una.

La técnica, descrita en una publicación reciente en la revista Cell, también revela una abundancia de información genética que no es accesible con herramientas microscópicas tradicionales: cuáles genes de receptores del sistema inmunitario están inactivos o activos, por ejemplo, o si las células están saludables o tienen mutaciones con el potencial de causar enfermedades.

“La microscopía del ADN captura información genética y espacial de manera simultánea”, dijo Joshua Weinstein, investigador posdoctoral en el Instituto Broad del Instituto Tecnológico de Massachussetts (MIT) y autor principal del reporte en Cell. “Es lo especialmente hermoso de esto”.

Un científico empieza a pipetear reactivos químicos fácilmente disponibles en una muestra. Con eso pequeñas marcas sintéticas del ADN se adhieren a las biomoléculas dentro de las células y una reacción subsecuente hace que cada marca genere copias, que se extienden como señales radiales desde una torre de telecomunicaciones.

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